martes, 20 de octubre de 2015

DESESPERANZA




El tiempo fluía lentamente. El tictac de los relojes empujaba el silencio, insistía en su afán de apartarlo, pero el silencio le oponía su masa espesa y pesada, donde todos los sonidos se ahogaban. Luchaban, sin desfallecimiento, uno y otro, el sonido contra la obstinación de la desesperanza y la certeza de la muerte, el silencio contra el desdén de la eternidad (…)

“Claraboya” José Saramago






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